lunes, 7 de julio de 2014




El año 2014 va agotándose aceleradamente. Va sin frenos por la bajada de Tazón. La oposición lo advierte. Hace sus cálculos. Planifica. Espera, con la paciencia de Job, ver pasar el cadáver de su enemigo por el frente de su casa. Arrastrado por las turbulentas y peligrosas crecidas del río de los errores.

Las aguas se llevan en su paso a Giordani y su pequeña pandilla. Una copia maltrecha y hasta ridícula del Grupo de los Cuatro. Aquella banda del comunismo chino. Zambullen al paniaguado de Jesse Chacón. Lo hunden con cables y transformadores. El pobre ministro, paladín del fracaso y general del engaño, ni cuenta se dio cuando las rocas y el pantano que llevan los ríos en su crecida lo sepultaron en los sótanos del tiempo.

Y los días y meses avanzan inexorablemente. Como una aplanadora va pulverizando almas corruptas y cuerpos enfermos. Igual suerte corre el capitán de la Asamblea. Su corta y triste figura, obesa de comilonas y de abusos, precipita groseramente siguiendo la ley de gravedad que tantas veces quiso abolir en sus consabidas y cotidianas crisis histéricas. Luego de su paso el camino luce más limpio. Transitable. Lejos quedaron los sueños truncos y los disparates de tres lustros de corrupción, miseria, traición y exclusión.

Los jefes opositores hacen cálculos. Suman. Multiplican. Estiman. Vienen elecciones parlamentarias. Hoy por hoy flotan esperanzados con 70% que recogen encuestas, pitonisos, adivinos y casandras. Saben que si una vez su 52% de votos favorables se convirtió en 40% efectivo de curules por el arte del birlibirloque de un juez amañador, en esas mismas proporciones, 70% será un efectivo 53%. Y mayoría es mayoría, en verbo criollo, aunque tenga cochochos.

Y los gobierneros, los enchufados, el régimen, que también saben de números, están irremediablemente condenados a restar y a dividir. Los miles de trabajadores del gobierno que sufren los embates desoladores de la inflación se le deben restar a su contabilidad electoral. Los centenares de miles de colombianos excluidos del sistema Cadivi también son cifras negativas en el inventario del PSUV.

La pelea entre los marxistas trasnochados y los socialistas prácticos es modelo de división. Los agarrones y zancadillas entre los militares enroscados y los civiles desenroscados marcan nuevos desgarramientos. Los unos suman y multiplican. Los otros restan y dividen. Las madres, los padres, familiares y amigos de los miles de estudiantes acorralados, golpeados, apresados, torturados también restan.

Y sigue el tiempo borrando las huellas tristes y los rastros del parapeto llamado socialismo del siglo XXI. Las cartas están echadas. Los números engordan. Sumar y multiplicar. Sumar y multiplicar. El agua inunda alcaldías y gobernaciones rojas. Hay un “ahogamiento generalizado”. Los cadáveres políticos flotan. Pronto comenzará el deterioro. El mal olor. Carne podrida.

En el patio opositor arriba nuevamente la primavera. El progresismo tantas veces defendido y promovido por la gente del estado Lara terminó por imponerse como tesis. Como programa. Como estrategia. Los otros caminos. Las otras propuestas se agotaron. Eran de plazo corto y de visión reducida. Ya no hay que buscar el tiempo perdido. Ellos están condenados. Nosotros estamos bienaventurados.

Los castillos construidos bajo el patrocinio del Magnífico, del Eterno, del Galáctico no eran sino casuchas y ranchos de arena. Naipes transformados en,   por la propaganda atosigadora y aprisionante de miles y miles de millones de dólares, tirados como perlas a los cerdos, malgastados, aparentes castillos se derrumbaron con vientecitos alicios y brisas del Levante y, una vez en el suelo, son devorados por los remolinos del río de la justicia que reclama a su paso años de ignominia, de mentiras, de retrocesos y sobre todo de incivilidad.

Llegará un día, un tiempo, en que los pueblos se liberarán para siempre de la maldición del engaño temprano y las promesas imposibles. Que los más oigan la razón de los menos. Solo así habrá libertad y democracia.

lunes, 9 de junio de 2014


¿Puede haber escrito Tarre Briceño un correo expresando su deseo de que Maduro salga del poder? 

¿Sería capaz Diego Arria de hacer un llamado a que desalojen al inquilino de Miraflores y lo lleven a los tribunales penales de La Haya? ¿Será capaz la María Corina de querer una salida ya, rápida, inmediata del presidente y de Diosdado y su pandilla? Si ellos y otros millones no fueran capaces de realizar tales actos estarían muertos. Chávez y su lote de militares no solo solicitaron la renuncia de Carlos Andrés y de Caldera y de cuanto cristiano se haya sentado en la silla antes que ellos, sino que a Pérez trataron de derrocarlo, intentaron un golpe de Estado, fue una asonada militar, dicen que hasta pensaban pasárselo por el filo, darle matarife, 40 y pa’la cola.

Ahora los niños de pecho se sonrojan ante correos electrónicos. Y hasta comportamientos confusos en materia de libertades sexuales evidencian publicando fotos de privadas de Arria. Bueno, en libertades y atrevimientos sexuales, matrimonio y mortaja solo saben los psiquiatras.

Chávez usó fusiles, aviones, tanques, tanquetas... Estos conspiradores como Tarre usan correos. Vergación de diferencia. Mortales computadoras llenas de bytes venenosos y discos duros explosivos. Si usted, después de 60 años de edad, se levanta y no le duele nada, usted está muerto. Si después de 15 años de desmanes, errores, atropellos, violaciones, inflación, delincuencia, desabastecimiento, represión, ofensas, gas del bueno, despilfarro, abusos, cierre de radios y televisoras, listas de Tascón, allanamientos, usted no quiere un cambio rápido, no escribe correos contra el gobierno ni tampoco quiere que castiguen a los culpables, entonces usted está muerto.

No existe país alguno donde por lo menos 10% de la población no esté tremendamente arrecha con el gobierno de turno y todas las noches recen e imploren al Señor que saquen a como dé lugar al presidente. Las frases contundentes y demoledoras, los llamados a la protesta, las iniciativas, son el pan diario en todo el mundo, el ejercicio cotidiano, como, por ejemplo, la ultraderecha francesa contra el presidente: no pasa día alguno sin que le pidan su renuncia; o las críticas del Tea Party contra Obama; o las conspiraciones de Uribe contra Santos; todas son, por decirlo de alguna manera, muy superiores en intensidad, en denuncia, en acusaciones y maldiciones, en improperios y denuestos, a los tímidos correos descubiertos por la “inteligencia” chavistoide, oh, Dios, los grandes policías del régimen, los perfectos detectives del Cicpc, bueno, los que sobreviven, dada la alta tasa de mortalidad de funcionarios policiales en Venezuela. Ser policía da muy mala salud. Los estrategas del contra-contra-contra espionaje han descubierto y desmantelado más de 200 conspiraciones, complots, golpes de Estado, intentos de magnicidio y demás yerbas, pero han sido incapaces, que, por decir algo cierto, las supuestas emboscadas mortales descubiertas superan las revoluciones de los Buendía o los atentados contra los Castro, pues nuestros jueces, fiscales y policías frente a la sangría de las divisas preferenciales, son cómplices, alcahuetas, socios y  cabrones de los ladrones máximos de Cadivi, que hasta el propio Sanguino, otro necio e inútil diputado, quien dejó olvidada su moral en una letrina de carretera, pues se le cayó dentro del depósito de excrementos y no supo distinguirla, dice que se robaron 20.000 millones de dólares. Y no hace ni hará nada para castigar la delincuencia de cuello rojo. No agarra ni siquiera a un chinito. No interpela pero ni al portero.

Así que el Tarre, la Machado y el Diego son más decentes que el cipote. Se quedaron cortos, mochos, cojos, ciegos en sus palabras al juzgar al gobierno actual de Venezuela. Esas “pajudeces” melindrosas, en falsete. Esos desgarramientos de enaguas del alcalde denunciante y sobre todo del grupo de meretrices que le dieron la histórica tarea de presentar los correos frente a la prensa, histéricas roturas de vestiduras, lo que producen es una sensación muy bien descrita por Sartre. Náuseas. Vómitos. Y si se quiere hasta diarrea. Y el apoyo recibido de la pelo e’candela diciendo que el “mister” violó la ley, coño, pero fue una buena violada, es como aquel policía que ante la niña ultrajada sentencia: “Claro, con esos vestidos tan cortos ya se lo andaba buscando”.


Así que señor Tarre, señora Machado y mister Arria, aquí no ha pasado nada.

Por Eduardo Semtei
El Nacional.

lunes, 2 de junio de 2014



Después de ocurrido en Thailandia donde los milicos destituyeron al presidente debido a que el país atravesaba meses de crisis y protestas, y en vista, trato y comunicación de las futuras consultas separatistas en Cataluña, Escocia y Quebec es obvio que #LaSalida es chévere. Todo ello reforzado por el curioso asunto de Ucrania, donde todos son malos y uno es el peor. Esos triunfos de la oposición en San Diego y San Cristóbal son meros milagros, irrepetibles.

Afortunadamente, ya se propaga en todo el universo la novedosa teoría, la sin par estrategia política del “tino” ese es el camino. La vía. ¿Qué es eso?, preguntaréis. Simple. Sencillo. La aplicó la Thatcher. Putin. Mao. Fidel. Hitler. Franco. Pinochet. Y lo celebra y canta la mayoría de los movimientos anti-toda-vaina. Anti-Unión-Europea. Anti-política. Anti-conversaciones-de-paz. There is not option.  Tino. Anti-Mundial-de-Brasil. Anti-depilación-allá-abajo.  Anti-aborto. Anti-MUD. Anti-parabólico. En fin. Y de esa manera, con un golpe o, por lo menos, un golpecito, todo se resolverá en un santiamén. No hay que esperar más nada.

El petróleo llegará a 250 dólares el medio barril como dijo el Eterno.  La producción a 6 millones de barriles diarios.
Sidor a 50 millones de toneladas mensuales. La inflación bajará a 1% anual. El PIB remontará la cuesta de 20% anual a precios reales. Lo difícil será escoger los ministros de la Salvación Nacional. Los ministros del Cambio. Los ministros galácticos. Esa es la vaina.  Yo, adelantándome un poquito, me atrevo a sugerir algunos nombres. Ministerio del Progreso Perpetuo y la Economía Sana Sanota. El Monje Rasputín Giordani. Con su cara de yo no fui ni mi amigo tampoco, se encargará del desarrollo económico. Nos inscribirá en el Brics. En los tigres latinos y hasta en los asiáticos. Repartirá tarjetas del Buen Vivir que servirán internacionalmente. Cada tarjetahabiente gozará de un crédito de 10.000 euros mensuales y un chip para suministro gratuito de gasolina en cualquier lugar del universo.

El ministro de la Buena Educación Competitiva, Completa y Cojonuda será Héctor Chimbo Rodríguez, cuya ignorancia servirá de ejemplo al mundo. Héctor firmara convenios con Unesco, MIT, Harvard, Complutense, Tokio, Oxford, Sorbona y otras universidades en materia de investigación científica y nuevas teorías educativas. De cómo un recién egresado, sin rango académico, sin estudios especiales de doctorado o posdoctorado, sin experiencia, sin entrenamiento ni conocimiento alguno puede llegar a ser a ministro de Educación, servirá de ejemplo para que otros ignorantes e ignaros alcancen otros ministerios en cualquier lugar del mundo. Y eso, señores, es movilidad social y una victoria contra la discriminación por razones fútiles.

En ese mismo rango encontramos al ministro para la Educación Supersuperior. El sabio Menéndez cuyo último libro “La universidad. De Platón a Einstein. 2.500 años de cambios dialécticos” se vende como un best seller. Menéndez será el representante de Vergonzuela en todos los foros científicos del mundo, miembro del comité para la asignación de los premios Nobel e interlocutor para los acuerdos Rusia-China-Estados Unidos-Alemania (su carácter de políglota lo acredita aún más).

En materia de conservación del medio ambiente, lucha contra la contaminación, desarrollos de nuevas fuentes de energía, seguridad y universalidad en el suministro, recuperación de la capa de ozono, control de la energía nuclear, reciclaje transaccional y transversal, quién otro sino Jesse Kilovatio. Ministro de la Conservación y la Transformación de la Energía, del Movimiento Perpetuo y la Piedra Filosofal... Ese sí es un arrecho. Basta señalar sus éxitos anteriores.

Energía barata. Su símbolo será una iguana roja.

Hasta ahora puros cuarto bates. Un rosario de estrellas. Qué Hollywood ni qué Hollywood y sus pobres premios Oscar.

Para vicepresidente de la OEA. De la ONU. De la UE. De la Unión Africana. Coñosur. Unasur. Alba. Mercosur. Y toda vaina que tenga vicepresidente o termine en “ur”, nada más y nada menos que Jaua Bonaparte. El emperador de la capucha. El sha de Chacaíto. El emir de los jueves lapidarios. Qué figura. Qué porte. Capaz de visitar 25 países en dos tardes y pico. El único hombre que hace esperar al papa. Obama ruega que lo reciba en la Casa Amarillenta. Jaua. Qué orgullo para los vergüenzalosos.

Ay, falta el principal, el magnífico. El Magallanes criollo. Nuestro Cid Campeador. El rey del pimentón, el ajo y la yuca. El Alejandro Magno de América, otro deslumbrante ser. Con nombre bíblico. Diosprestado. Superior a Diosregalado. Y a otros dioses similares. Diospendejo. Diosabusador. Diosnecio. Dioscapitan. Príncipe de la claridad y el entendimiento.

Con esos grandes hombres asunto resuelto. No podemos olvidar, mil perdones a los lectores a Miss Carnaval Capital. La emperatriz del Guaire. El símbolo de atletas y atletos. La dama perfecta, no de las Camelias, alternando vestidos blancos y rojos, nuestra moderna madame Bovary, quien suele bañarse en atrevidos trajes en el Repanti Brunatao (río de las blancas lluvias, mejor conocido como el río Guaire). Allí su cuerpo se asolea y juega distraída con los animales de ese bello río, con los pupudrilos y los cauchicamos. La única dama del mundo que, en lugar de provenir de una costilla de Adán, fue creada con un dedo del estratosférico.

Ay, Dios, qué feliz se ven todos. Bueno, estoy un poco preocupado, pues el alemán, digo el mexicano, digo el traidor, digo el bicho ese de Hans Dieterich se la pasa diciendo que a Maduro le quedan pocas semanas. Y aquí en esta vaina el único que puede hablar de golpes de Estado, de coups d'état, de esos asuntos, soy yo y punto. Así que el autogolpe, el golpe interno, el maremoto íntimo, el temblor casero, el peo familiar, la batalla de las tendencias, la resolvemos en casa, entre nosotros los enchufados el maná universal. En la cornucopia del globo terráqueo.


Les pido a los lectores que se queden quietos, que esperen tranquilos que ya viene el coñazo. Bueno, eso, por ahora. Y si no creen lo que digo pregúntenle a Cristina. A Evo. A Rafael. A Humberto y hasta el mismísimo Santos. Me voy tranquilo a la cama. Y mañana será un despertar divino. Nos espera la felicidad plena. Buenas noches.

Por Eduardo Semtei
El Nacional

lunes, 19 de mayo de 2014



El libro El capital en el siglo XXI se ha convertido en una nueva biblia para los economistas que no se arrodillan frente a la mano invisible del mercado. Sobre todo cuando hay evidencias claras de que esa mano muchas veces tiene los ojos más abiertos que un vendedor de prendas. Su autor, Thomas Piketty, un profesor y economista francés, ha revolucionado el mundo de la literatura económica y financiera y, evidentemente, la política con la publicación de su último título. Los premios Nobel Paúl Krugman y Joseph Stiglitz lo han cobijado de alguna manera bajo su manto, mientras que los sectores privados empresariales, sobre todos los hombres de las grandes fortunas, han pegado un grito al cielo hablando de marxismo, comunismo. Acusando a Piketty de que le pega a su mujer, que fumaba marihuana y que no paga impuestos. En cuanto a rebatir sus aseveraciones y conclusiones, no aparece nada en el escenario. La misma táctica que emplean los equivocados y erráticos cuando la bolsa de sus argumentos se encuentra vacía de ideas, propuestas y análisis.

Reconocer, como lo hizo el Credit Suisse, que 10% de los hombres más poderosos tienen 86% de la riqueza global, planetaria, no deja de asombrar y seguramente de llenar de vergüenza a la mayoría de los gobernantes del mundo cuando observan la pobreza en África, en India y en América Latina. Pero cuando, siguiendo el discurso e informe del Credit Suisse que Piketty refleja y plasma con sesudos y bien documentados informes e investigaciones, leemos que tan solo 1% de los hipermillonarios posee 46% de toda la riqueza de la Tierra, nuestro asombro se convierte en un clamor de justicia y un reclamo para que alguna iniciativa pueda ser tomada y si no para revertir tan oprobiosa realidad, al menos evitar que la brecha se ensanche y que la desigualdad se remonte.

Mr. Pethokoukis, presidente de la Fedecámaras estadounidense, no hace sino proferir descalificaciones, acusaciones, denuestos y ataques al francés, y llegó incluso a opinar que los argumentos del profesor no son aplicables en la realidad y mucho menos en Estados Unidos, ya que en ese fulano libro se habla de una clase media y en el gran país del norte no existe tal categoría, pues, como se sabe, la existencia de clases es un concepto absolutamente marxista y, por ende, inaplicable a países capitalistas.

Hay una evidente desigualdad en la distribución de la riqueza. En el crecimiento de las grandes fortunas. Esta discusión, de cómo hacer para romper tan deformante realidad, fue incluso tema de discusión hasta en la Revolución Francesa donde se eliminó la herencia absoluta al hijo mayor y se incluyó a los hermanos fuera del matrimonio, en búsqueda de justicia y de mejor distribución de los bienes.

Piketty de alguna manera señala que la herencia como factor de acumulación del capital es muy superior a la riqueza proveniente del trabajo y de la creación de valores por empresarios y trabajadores. La herencia entonces recicla cada vez con más fuerza la acumulación desigual y combinada de los bienes en el mundo. Por ejemplo, Warren Buffet ganó en 2013 unos 12.700 millones de dólares. Mal podría pensarse que lo hizo sobre la base de la creación de valores en base al trabajo. Así que, un aumento considerable de impuestos a las rentas de las grandes fortunas es un medio, un camino, una fórmula que, sin afectar el desmedido poder de los grandes capitales, permite que la riqueza del mundo pueda distribuirse de mejor manera.

Entre sus recomendaciones más radicales se encuentra su propuesta de incrementar los porcentajes del impuesto sobre la renta hasta 80% a aquellas personas cuyos ingresos superen 1 millón de dólares anuales. Sobre esta base establece una escala que aumenta la presión fiscal. Que Warren Buffet en lugar de ganar 12.700 millones de dólares en 2013, tan solo aumente su patrimonio en 2.540 millones, es decir unos 211 millones mensuales o lo que es igual unos 7 millones de dólares diarios no creo que sea un gran sacrificio.

Krugman y Stiglitz se afincan en las conclusiones de Piketty al afirmar que si el crecimiento porcentual de la riqueza de las grandes fortunas, especialmente de ese 1% que tiene más que 46% de los que menos acumulan, es superior al incremento del PIB mundial la desigualdad se estará desarrollando con la fuerza de un huracán y los vientos de pobreza y miseria seguirán recorriendo la mayoría de los países del globo.

Por supuesto que la inversión pública debe ser racional. Los análisis de costo/beneficio deben ser aplicados rigurosamente. Entre hacer un hospital, una carretera o una universidad, habrá de aplicarse un sistema de selección riguroso que mida el beneficio neto a la sociedad y no obedezca a los gritos destemplados de las multitudes. Piketty se atreve a sugerir que una distribución más justa y racional debe apuntar a que el beneficio y la riqueza mundial se asignen con 30% a las clases más pobres, 45% a las llamadas capas medias y 25% para los ricachones de siempre. Que, como se evidencia, no salen nada mal del asunto, si consideramos el número de personas que integran cada uno de los anteriormente tres señalados sectores.


Ojo. Esta discusión no valida para nada la sarta de errores conceptuales y prácticos del gobierno de Maduro. El despilfarro de la riqueza petrolera es la peor del mundo. Krugman y Stiglitz han opinado en diversas ocasiones contra los disparates económicos del gobierno.

Por Eduardo Semtei
El Nacional

lunes, 12 de mayo de 2014


El asesinato vil y despreciable de Otayza. El crimen calculado y frío contra el teniente Cortez, miembro del personal de máxima seguridad del presidente Maduro tiene que hacer reflexionar al gobierno, sobre todo al ministro de Relaciones Interiores que se hace la vista gorda y simplemente se limita a balbucear y vociferar necedades, una de ellas denunciado que existen 58 extranjeros entre los detenidos.

Algunas fuentes amigas me han informado que ciertamente varios de los muchachos detenidos son hijos de europeos y vecinos de países latinoamericanos; España, Italia, Bulgaria, Portugal, Francia, Ecuador, Chile, Brasil, Israel, Colombia, Estados Unidos. Si siguiéramos los galimatías del ministro concluiríamos que Estados Unidos, Unasur, la Comunidad Europea y otras naciones han enviado a sus máximos y más curtidos extremistas a demoler y derrocar al gobierno de Maduro. Mayor payasada habrase visto.

No puede aceptar simplemente que la inseguridad se les fue da las manos. No puede reconocer que si se decidiese una política de exterminio a bandas de secuestradores y atracadores, la respuesta de tales bandas sería aún más criminal, más despiadada, más bestial. De lo que se trata es, justamente, de aceptar que las estructuras y los funcionarios del gobierno actual ya no pueden enfrentar el delito, la corrupción, el secuestro.

Si, además de todo esto, le sumamos el hecho de que tenemos una Fiscalía amorosa y complaciente con el Poder Ejecutivo, que nuestro Poder Judicial vía el TSJ se derrite en aplausos otrora a Chávez, hoy a Maduro. Que nuestras policías no funcionan adecuadamente y el lucro personal sustituyó hace mucho tiempo el juramento de combatir el delito, entonces el lamento de Lula aconsejando a Maduro a buscar un gobierno de consenso toma cuerpo en la realidad.

Amigos todos, si hablamos de economía en sus tres niveles más sencillos: producción, distribución y consumo, quedamos pálidos y sin habla. La producción sufre un colapso terrible, tiene sida financiero. El cierre alocado e irresponsable de empresas, una nacionalizadera torpe y confiscatoria, un arrinconamiento al sector privado, un lenguaje soez y resentido contra la empresa privada y sus empresarios. La distribución es una calamidad absoluta. Tiene cáncer. Colas para todo. Pan, aceite, baterías, harina, mantequilla, pollos, repuestos de artefactos del hogar. Una inflación disparatada que los presidentes de los países de Unasur comentan entre pasillos con pena, asombro y vergüenza. Y en cuanto al consumo. Dios Santo. Qué pesadilla. Contagiada de ébola. Los argumentos redundan en mentiras, especulaciones y pamplinas. Que no hay papel higiénico debido a que la gente come mucho, y como se alimenta tanto y tan bien tienen que ir al sanitario diez veces más que antes de la llegada de este gobierno de abundancia.

La oposición no puede hacer peso para que el país termine de hundirse. No es cierto que si Venezuela sigue bajando de categoría, de niveles, de competitividad, de civilidad, de desarrollo, entonces el gobierno sufrirá y a la oposición le irá mejor. No señor. Cuando la patria va en caída libre hacia el despeñadero del fracaso y la quiebra institucional, con ella vamos todos. Todos. Sin excepciones.


Así que la oposición debe tomarle la palabra a Lula y proponer un gobierno de consenso. No proponiendo o sugiriendo líderes opositores a cargos ministeriales, sino mediante un consenso de hombres y políticas. Por supuesto que hay nombres. Dentro de las filas y amigos del chavismo Víctor Córdoba sería seguramente un ministro de Educación Superior mil veces mejor, con mayor experiencia, estudios, posgrados que el imberbe gafoleto que hoy regenta esa cartera. Pedro Palma daría un aire de tranquilidad, seguridad, aplomo y confianza a proveedores, bancos internacionales y organismos multilaterales si ocupara la cartera de Finanzas. Rafael Orihuela tiene años exponiendo ideas y críticas al sistema de salud que no solo son una diana que acierta en medio del blanco, sino que sus ideas no han podido ser rebatidas. Sabe de lo que habla. José Guerra en el Banco Central, como presidente o vicepresidente, significaría una voz responsable y de control al disparate monetario que hoy arrastra a esa institución por las alcantarillas de la ruina. Rodrigo Cabezas que siempre ha exhibido una cierta independencia de criterio, pese a que resbala constantemente en su objetividad frente al PSUV y sus miembros, pudiera muy bien hacer un papel de control y responsabilidad en Pdvsa. Mariano Herrera, por años proponente de ideas positivas, de buenas iniciativas, sería un ministro de Educación valioso, y si lo comparamos con el actual ministro se acrecienta hasta el infinito. Eduardo Fernández podría estrenarse como un ministro de Relaciones Exteriores de lujo. Y si no fuera por el compromiso histórico de Henri Falcón con el estado Lara su vicepresidencia garantizaría tranquilidad, paz, consenso y respeto. Ninguno de los señalados ha sido consultado para esta propuesta, que nace fundamentalmente de las recomendaciones de Lula y de la observación de un gran país que se hunde lentamente en el excremento de la división. Y si hace falta, repartiremos pañuelos para ponérselos en la nariz.

Por Eduardo Semtei
El Nacional.

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