lunes, 31 de marzo de 2014


DRAE: Fofo. 1. adj. Esponjoso, blando y de poca consistencia. Eran tres generales. No los tres chiflados. No señor. Tampoco eran Gaby, Fofo y Miliki. Mucho menos. No os confundáis. El Trío Matamoros. Menos. Estos eran tres generales aviadores. Los grandes jefes de la conspiración. Los autores materiales e intelectuales del golpe de Estado rápido. Del golpe de Estado lento. De la guerra económica. La escasez. La delincuencia. El aborto ilegal. El contrabando. La sequía y la Peste Negra.

Los mismos tres generales que fueron descubiertos en pleno ejercicio del golpe lento. Lucían algo esponjosos. No eran firmes. Ni sólidos. Eran panzones, con bigotes a lo mexicano, con el pecho lleno de docenas de condecoraciones que no se ganaron en ninguna batalla. Una de ellas: la Condecoración de la Poceta de Oro. Todo el santo día estaban tuiteando con María Corina. Eran tres generales blandos como el golpe blando. Fueron descubiertos, muertos, sepultados y yacen a los pies del Gran Timonel, del Eterno, el Cósmico en el Cuartel de la Montaña.

Hay unos jodedores irresponsables que nombran a estos tres generales con seudónimos. El General Electric. El General Motors y el General Import. Estaban agazapados en sus escritorios. Escondidos detrás de las sillas, desde donde hacían sus maniobras contra el gobierno. Anjá, pero allí estaba la Dgcim. Dirección General Contra la Ignorancia Militar. Con sus investigaciones y sus investigadores. Entrenados en Cuba. Les tendieron una trampa. Un peine. Una provocación a los tres generales. Y los descubrieron. Así que por ahora no hay golpe fofo.

El régimen continúa. Se salvó la patria. Patria, patria es mi vida. Patria, patria es mi amor. Primero les intervinieron los teléfonos. Oyeron sus conversaciones maliciosas. Luego le sembraron micrófonos en sus hogares, oficinas y centros de dominó y bolas criollas. Como se sabe la práctica de estos deportes es obligatoria de Coronel hacia arriba. En los patios de bolas y en las mesas de dominó han sido muchos los gobiernos derrocados. Nada es más provocador a la hora de planificar un magnicidio, un derrocamiento sangriento, una insurrección que una buena mesa de dominó y un grito destemplado de “trancao”.

Los tres generales también estaban comprometidos en el estrangulamiento a la prensa escrita mediante las restricciones para comprar papel. Se les atribuye igualmente maniobras infames con todas las líneas aéreas internacionales para reducir drásticamente y aun cerrar, como fue el caso de Canadá Airlines, los vuelos desde y hacia Venezuela. Claro, era obvio. Son generales aviadores. La Dgcim también pudo esclarecer 24.999 homicidios de los 25.000 ocurridos durante el año 2013. Obvio. Eran los mismitos 3 generales. Los tres del patíbulo.

Se fue la luz en Caracas. Los tres.  Pdvsa disminuye su producción mientras que la OPEP la sube. Los tres.  La inflación se dispara nuevamente y se calcula que en marzo llegará a 5%. Los tres. Que el asesino de la periodista Adriana Urquiola, una joven llena de alegría y una amiga entrañable, sea escolta o compadre de la ministra aquella, o del ministro aquel, y que le facilitaron los mecanismos para que se fuera del país y, según dicen, está en Nicaragua. ¿Culpables? Los tres. Que un ex superintendente. El señor Sherwin Williams, tiene una casa en el Country Club, a un costo superior a los 3 millones de dólares con una decoración que pasó fácil 500.000 dólares. La quinta Z. Culpa de los tres. Que un cierto alcalde pase vacaciones en la isla de Mustique Island en Villa Carisse con un costo de 20.000 dólares semanales al lado, nada menos, que de la casa vacacional de la princesa Kate Middleton. Invitado por los tres.

Que el gobierno le ofrezca a la oposición un caramelo envenenado para nombrar un miembro de cinco dentro del CNE, dos magistrados de once en el TSJ y el subcontralor nacional a cambio de su apoyo tácito. Esa vaina sí no es culpa de los tres, si acaso se engulleran esa píldora. Morirán infartados.


Por Eduardo Semtei
El Nacional

 @ssemtei

lunes, 24 de marzo de 2014


Nunca antes el futuro se presentó tan magro, triste y desalentador. Nuestros muchachos cuando se casan, cuando egresan como profesionales, viven en su gran mayoría como inquilinos/invitados (¿arrimados?) en las casas de sus padres, abuelos, hermanos y tíos. Los sueldos que se les ofrece a los recién egresados de las universidades no llegan en 90% de los casos a 7.000 bolívares mensuales. Luego de deducidos los impuestos y demás cargas se ven disminuidos a 6.000 bolívares. Una cifra irrisoria. Una cifra descorazonadora. Una cifra triste. Una cifra pobre.

Estamos, digo, están ellos, Giordani y su grupete, construyendo una nación de pobres. Las palabras desgraciadas, vergonzosas, despreciables del guapetón Héctor Rodríguez, ay, Dios, nunca el Ministerio de Educación estuvo dirigido por alguien tan ignaro, ineficiente, ignorante, mediocre y patán; decía que las palabras que pronunciara diciendo que los pobres no pueden ascender socialmente a clase media, pues se corre el riesgo de que se conviertan en opositores (el empleó el vocablo ofensivo de “escuálidos”), revelan una conducta comunista de la peor calaña. Revelan claramente que quieren una Cuba en Venezuela. Que ellos, quienes nos gobiernan, prefieren que los pobres sigan siendo pobres.

Un apartamento de una habitación en una zona popular como Caricuao o el 23 de Enero se cotiza en alquiler en 5.000 bolívares. Un carro compacto con 2 o 3 años de uso alcanza en el mercado un precio de 350.000 bolívares. Al final, cuando hacemos un inventario, vemos que nuestros muchachos, no digamos los técnicos y los obreros, arranquemos por los que supuestamente pueden obtener mejores remuneraciones, no pueden alquilar apartamento. No pueden comprar carro. Hubo un tiempo en que hasta podían viajar, ya no es posible. El destino más barato, internacionalmente me refiero, Miami, tiene como asignación 700 dólares para pagar hoteles, comidas, espectáculos y algunas compras de corotos que aquí desaparecieron como por magia. Sin carro. Sin casa. Sin viajes.

Cuando consideran una salida al cine, a cenar o a bailar, el pobre sueldo no les alcanza. Es un salario para mal comer y mal vestir. El futuro de nuestros jóvenes se desmorona. Se desintegra. Se desvanece. Muere. Tales son las poderosas razones que mueven el alma, el espíritu de la juventud venezolana, y los conduce a la protesta. Al justo reclamo. Luchan por su subsistencia. Por abrir en el futuro una pequeña luz de sueño. De promesas. De felicidad. De seguridad.

El gobierno sordo ante el ruido ensordecedor de la protesta justa y oportuna, lejos de oír, como lo hicieron la Rousseff, Piñera o Santos, se limita a apertrechar a la Guardia Nacional, a la Policía Nacional con los más modernos y sofisticados artilugios y artefactos de represión. Un ejército de robocops. No oye; dispara perdigones. No entiende; los acusa de fascistas. No se conmueve; justifica generosamente a los colectivos. No ve la realidad; encuentra conspiraciones, golpes de Estado por todos lados.


Las formas de lucha de nuestros muchachos toman diversas tácticas y técnicas. Siempre ha sido así en el mundo. Se diversifican. Se especializan. Aprenden en el camino. Se hacen de un eco mundial de apoyo. Lula critica a Maduro por negarse a dialogar. La Bachelet le sugiere a Maduro que no venga a su toma de posesión. Sería muy controversial y en mal momento. Artistas, escritores, músicos, atletas, organizaciones mundiales de paz, de derechos humanos, de defensa democrática denuncian a cada rato las razzias de los militares y policías contra los muchachos venezolanos. Es una lucha encarnizada por rescatar los valores democráticos. Si no lo hacen, y la conducta neocomunista triunfa, la condena a la juventud será terrible. Como en Cuba. Unos que quieren emigrar a costa de lo que sea. Otros que viven empobrecidos, marginados, mal vestidos y en penuria. Otros que se prostituyen, y finalmente unos pocos, que cada día son más, que entran en las tinieblas del crimen. ¿Os preguntáis que si vale la pena luchar? Nunca estuvo mejor justificada.


Por Eduardo Semtei
El Nacional.

lunes, 10 de marzo de 2014




La frase más infeliz y peligrosa pronunciada por dirigente político alguno está asociada indisolublemente a la actitud arrogante y hasta amenazadora de muchos altos dirigentes del gobierno. Llamar a los colectivos a quitar las barricadas para “apagar las candelitas que se prendan” es claramente una incitación a enfrentarse con quienes justamente las arman día tras día.

Decir que los batallones chavistas esperan que Diosdado dé la orden de ataque implica que los colectivos entenderán, tarde o temprano, que dichas trincheras  que levantan los jóvenes opositores más radicales deben ser desalojas a trote y moche, a sangre y fuego, a cualquier precio. Los jóvenes pensarán, obviamente, que sus iniciativas de lucha tendrán que apuntalarlas como si se tratara del paralelo 38 en la Guerra de Corea.

Nos acercamos peligrosamente a un enfrentamiento masivo con perspectivas sangrientas. No se trata de una guerra civil ni nada que se le parezca. Algunas mentes agoreras y peregrinas anuncian que la sociedad venezolana se partirá en dos pedazos y que se enfrentarán enfurecidas hasta aniquilarse mutuamente. No lo creo. Esto no es España. No veo en ningún lugar, donde el chavismo es mayoría, gente dispuesta a defender hasta con su vida a un gobierno que ya no siente propio.

Hay desabastecimiento. Hay inseguridad. Hay inflación. Ya no hay tantas casas. Ya no hay tantos aparatos electrónicos. Noto, amigos todos, una apatía, una indiferencia total. Si bien es cierto que no acompañan a la gran masa trabajadora, fundamentalmente asociada a las clases medias, en sus justas protestas y propuestas, también es cierto que no andan felices y comprometidos con el PSUV y su nomenklatura. Más bien se trata de grupos armados, básicamente motorizados, que representan brigadas de choque propias de los gobiernos fascistas y comunistas, en eso se parecen un montón.

Según el doctor Briceño León, del Observatorio Nacional de Violencia, existen en el país alrededor de 6.000.000 de armas ilegales. No registradas. ¿Quién las tiene y dónde está tan fabuloso armamento? Yo ruego al Dios de los altares que tal poder bélico permanezca con sus cacerinas llenas y sus cañones fríos. Pero están allí, en reposo, el algún lugar. Nuestra tarea es que permanezcan mudas. Ello solo es posible si se busca con sinceridad, una salida de paz a nuestro actual conflicto. Cosas sencillas y constitucionales. Perfectamente plausibles por todos, excepto por los radicales de la extrema izquierda del PSUV. Libertad a todos los presos. Estudiantes y políticos. Nombramiento de las autoridades del CNE, Contraloría y TSJ.  Regreso de todos los exiliados. Desarme de los colectivos violentos. Cese de la criminalización de la protesta y de la actividad económica. Respeto a la proporcionalidad en la Asamblea Nacional entre oficialistas y opositores.

Al gobierno le toca dar el primer paso, y jamás puede ser la amenaza de derribar las barricadas mediante grupos anárquicos, anónimos y violentos, que actúan principalmente como bandas armadas y no como comisiones de entendimiento. No me quiero imaginar siquiera que un pelotón de motorizados pro gobierno trate de ingresar violentamente; con piedras, palos, cabillas y hasta armas, a edificios en El Cafetal, o en la Candelaria, o San Bernardino, o Los Ruices para arremeter con saña y terror contra jóvenes que busquen refugio en tales sitios e indirectamente contra vecinos que osen defenderlos y ampararlos. De presentarse tal situación todo es impredecible, el diablo que permanece silencioso y dormido despertará con la furia de un huracán.

He palpado en la actitud de la masa trabajadora, de la otrora clase media que hoy bordea el límite del proletariado y contra la que se le dirigen diariamente ofensas y epítetos: apátridas, fascistas, miserables, burguesitos, cobardes, una disposición a la protesta y a lo que muchos de ellos llaman “hasta el final”.


Señor Maduro, en sus manos están la patria y la paz. Regrese al carril democrático. Cumpla la Constitución. Defienda las leyes. Dejemos la Caja de Pandora bien cerrada y el genio en su botella. Ese final está perfectamente dibujado en la Constitución.  Basta cumplirla.

Por Eduardo Semtei

El Nacional

lunes, 3 de marzo de 2014


Una política económica tan disparatada, tan demencial, como la ejecutada por el gobierno de Chávez/Maduro no puede conducir sino a una severa y terminal crisis económica y financiera, luego a una crisis social, seguida de una severa crisis política de resultados indeseables. Es el caldo de cultivo más nutritivo para los conspiradores, en este caso, tanto de la ultraizquierda que quiere ya y a como dé lugar un gobierno estilo cubano/soviético, como de la ultraderecha que sueña con una economía ultraliberal estilo Pinochet. Esos extremos se dan la mano.

Un golpe de Estado en estas condiciones es casi un bingo cantado. Solo por citar un caso, que evidencia la estupidez o la perturbación mental de los miembros del gabinete económico, a propósito de ello, permítanme recordar que el Monje Loco de la Economía, el señor Giordani, prohibió toda forma de compra y venta de divisas fuera del sistema Cadivi, cerró empresas, encarceló gente, hizo salir del país a los dueños de varias casas de bolsa, prohibió ridículamente que se hablara del mercado paralelo, y ahora, años más tarde, el gobierno de Maduro tiene que reconocer que todo fue un craso y maligno error. Por allí anda Rafael Ramírez hablando de las bondades del mercado de valores, de la importancia de las casas de bolsa, de su Sicad II y sobre todo de la imperiosa obligación de hablar no solo del mercado paralelo sino de participar en él.

Al referirnos a la Ley de Precios Justos, un galimatías ininteligible, absurdo y contradictorio salta de bulto una primera interrogante, sencilla, inicial; cuando habla de la estructura de costos, ¿se refiere la fulana ley al costo de producción, es decir, a lo que se necesita invertir en materia prima, en mano de obra directa y en carga fabril o costos indirectos de producción para obtener un producto final, o se refiere la ley a los costos de ventas, es decir, a lo que resulta de sumarle al inventario inicial de productos las compras netas y disminuirle el inventario final? ¿Es chicha o es limonada? ¿Es costo de producción o es costo de ventas? Ay, mira que la superintendenta, la señorita Tarazón, no tiene pero ni la más remota idea de qué cosa es cada cosa. De costos y de física cuántica Tarazona tiene la misma preparación para entenderla. Dios nos libre.

Supongamos que una empresa tiene ventas por 1.000 bolívares y costos de ventas por 800, que además tiene gastos administrativos, financieros y de venta por 100, de acuerdo con la ley, y suponiendo que la llamada estructura de costos se refiere a costos de ventas, su máxima ganancia (que no sabemos si es antes o después del impuesto sobre la renta) debería ser de 240 (30% de 800). Otra empresa del mismo ramo tiene por el contrario ventas de 1.000 bolívares, pero costos de 300 (es altamente productiva), y gastos totales de 300, siempre de acuerdo con la ley, esta segunda empresa no podrá ganar más de 90 bolívares (30% de 300), de lo que se deduce que mientras más productiva, eficaz y competitiva sea una empresa menos podrá ganar.

Señores, por favor, una economía que castiga la productividad no tiene futuro; repito, es una simple locura, una estupidez, una aberración. La primera empresa tiene una ganancia neta de 100 bolívares (1.000 menos 800 menos 100), la segunda de 600 (1.000 menos 300 menos 300) pero como está limitada a 90 bolívares deberá bajar la venta (sus precios de venta) hasta 690 y así ganar el máximo de 30% sobre costos. Ahora estaría en 690 de ventas, menos 300 de costos menos 300 de gastos igual 90. De donde resulta que en un mercado regulado mientras menos productivo seas puedes vender y justificar precios más altos en los bienes y servicios. La economía al revés.

Y finalmente, para hablar del aspecto penal, esta absurda ley, mezcla de esquizofrenia financiera con Parkinson económico, debería llamarse más bien Código Penal Antiproductivo. Si usted vende un producto por encima del precio fijado por la Sundecop, es decir, por Tarazón, puede ir preso de 8 a 10 años (artículo 51). Si se descuida y vende un producto con fecha vencida, de 1 a 3 años (artículo 52). Si desmejora la calidad, vaya usted a saber qué vaina tan subjetiva, puede agarrar una cana de 5 a 10 años (artículo 53). Si lo acusan de acaparador, otro concepto absolutamente discrecional, de 8 a 10 años. (Qué es acaparar ¿tener 1 o 10 o 100 o 1.000 unidades de un producto?) (Artículo 54). Y si condiciona la venta le salen de 2 a 6 años de chirona (artículo 58).


Empresarios del mundo, huid de esta tierra condenada, mientras podáis o os joderá el sistema tarazónico.

Por Eduardo Semtei.
El Nacional.

lunes, 17 de febrero de 2014



Yo considero que lo que voy a declarar, a confesar, a admitir en esta carta pública a la fiscala Cerro Prendío es una obligación moral. Un problema de principios. Me quiero reivindicar con los tantos venezolanos que una vez creyeron en mí. Estaban seguros de que yo era un demócrata, un fiel soldado del proceso electoral, del diálogo, la conciliación. Estaban pelados. Todo eso era mentira. Soy un conspirador conspicuo, sempiterno, perenne.  La violencia es mi biblia. Los golpes de Estado, mi adoración perpetua. Ay, Dios, perdóname. Pero cómo gocé cuando Chávez trató de darle un golpe a Carlos Andrés y pasárselo por el filo. También disfruté al máximo el golpe fallido de Carmona. Pues, para hablar con la verdad purita, no me importa si el golpe es de derecha o de izquierda. Lo mío es el derrocamiento. El baño de sangre.

Y hoy confieso frente a la patria que formo parte de una conspiración para derrocar al gobierno. Esta verdad me carcome por dentro más que una legión de Phthirus pubis. Más que un kilo de sabañones africanos. Más que un ejército de candidiasis rectal. Es horrible. Durante meses me reuní con las fuerzas más oscuras. La gente de la CIA era mi color. Mr. Danger, Mr. Smith, Mr. Killer me visitaban a cada momento. Me daban instrucciones. (Bueno 5.000 dólares mensuales no le caen mal a nadie). Tengo teléfonos satelitales que me comunican directamente con las bandas anticastristas en Miami. Yo mismo alojé a Huber Matos en mi apartamento en Higuerote.  Allí estuvimos a punto de colocar explosivos por donde iba a pasar el presidente, pero una filtración alertó a la Dgcimv y tuvimos que desarmar la bomba. Se salvó de chiripa. Tengo un carnet vigente como miembro representante de Alpha 66 en Venezuela. Y para hablar de paramilitares colombianos no hay nadie que sepa más que yo. Son mis panas burdas. Uno de ellos les ha dado pasaporte para el otro mundo a más de 100 personas. Tiene cada historia.

Regresando a la situación en Venezuela, les digo que en estos días les envié correos electrónicos a 366.456 personas. Las mismitas que asistieron a las distintas marchas del 12 de febrero en todo el país. Fue una estrategia genial. Qué sorpresa cuando una legión de imbéciles dijeron que las marchas eran convocadas por Leopoldo López y María Corina. Falso. It was me. A veces tengo que usar el idioma inglés para que mis supervisores de la CIA puedan entender. Get it. Pero no estoy solo. Aquí me acompañan varios que todo el mundo sabe que son agentes del imperialismo y se quedan callados. Creen que si no los critican, los condenan, los vituperan y desprecian ellos no hablarán, no echarán los cuentos. Creen que si no los molestan se quedarán callados. Yo te aviso. Sepa Cerro Prendío, los yanquis tienen 1.231 DVD de grabaciones. Más de 5.000 páginas escritas. Más de 78.333 fotografías. Allí están todos los que conspiraban conmigo. Empezando por el exministro Rafael Isea, que anda más contento que muchacho con juguete nuevo con su recién estrenado pasaporte norteamericano. Se lo enseña a todo el mundo. Rapha, como se conoce en los círculos íntimos del FBI, entregó un listado de nombres y cuentas bancarias de los más rojitos del régimen.

Por su parte, Aponte Aponte dio detalles de horas, bancos, países, yates, aviones, cuentas, gentes, transportes, fechas, implicados, conexiones, etc. de todos los militares y civiles traficantes de drogas. Hay unos nombres que hasta señalarlos resulta peligroso. Y muchos de ellos, mi querida Burned Yelow Hill, aparecen en la prensa todos los días. También tenemos al dueño de un canal de televisión. Ese que da puritas noticias positivas. Que engaña aparentemente al televidente, pero que en el fondo lo que quiere es que las masas desconfíen de la televisión y se replieguen a las redes sociales, donde evidentemente Capriles, Falcón y otros líderes opositores tienen una inmensa mayoría.

En nuestra plana mayor hay un representante del Mossad. Expertos en asesinatos selectivos, a distancia con precios al por mayor. Aquí en Venezuela tenemos unos 2.000 agentes esperando una orden para salir a disparar y eliminar los objetivos que consideramos peligrosos para nuestros fines golpistas. Todos tiene fusiles Barret M-95 (calibre 12,70 Browning .50 para1.500 metros efectivos, con una desviación de 10 centímetros. 70 tiros por minuto, tiro a tiro). No hay blindaje personal capaz de detener un proyectil Barret.

También está con nosotros el ministrico de la alimentación, bebidas y postres. Su tarea consiste en importar comida y dejarla podrir en los containers de los puertos; primero para que la gente se arreche ante tanta desidia, y para que además pasen hambre y haya escasez. De esa manera, cuando de verdad le pongamos la mano al coroto, la silla, nadie saldrá a defender al gobierno dado su estado de sorda rabia, hambre y decepción. Piece of cake.

El pueblo lo dice y tiene razón, este gobierno es hambre, miseria y corrupción. También está implicado el Monje Loco de la Economía. Ese que ha hecho que la inflación ande todos los años por encima de 40%. El mismo que inventó el control de cambios y puso el verde, por ahora, en 90 bolívares. Y va para 100 antes de que termine el mes de febrero. Y los bonos soberanos de Venezuela, el mejor de ellos que se cotizaba hasta por 120% de su valor facial, ahora anda por los 80 puntos y va en picada.

Mi querida Cerro Prendío, vaya anotando nombres. Esta vaina se pone buena. Merentes asiste una que otra vez a las reuniones conspirativas. Pero no confiamos mucho en él. Nos parece un agente infiltrado del ministro policía.

Por último, tenemos a este superjefe de la conspiradera. Uno que recién ascendió a capitán. Su tarea consiste en aparecer como si fuera el verdadero presidente. Cada vez que declara el hombre desde el palacio presidencial, el capitancito declara desde el palacio legislativo. No lo deja quieto. Anda recorriendo todo el país diciéndoles a los uniformados que viene un golpe de Estado. Que él es el escogido por los dioses. Les promete impunidad y billete a los culpables de fechorías. Los anima para que el día G (G de golpe, qué original) se vayan a dormir como hizo Lucas Rincón. Y la conspiración triunfe sin disparar un tiro. Cosa que a mí no me gusta para nada. Me gusta el olor de la pólvora. Espero que estas denuncias sean llevadas… hasta las últimas consecuencias, como bien dice Cerro Prendío cada vez que habla pendejadas en sus ruedas de prensa.

Por Eduardo Semtei
El Nacional.
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