lunes, 14 de noviembre de 2011

Estuve de asomado en una reunión de condominio en un edificio de aspecto modernísimo en Margarita. Me dicen que tiene más de 15 años, pero sigue siendo estructuralmente atrevido. Balcones salientes y colores vivos. Fue diseñado por un arquitecto judío sefardita, me cuentan, que ha tenido notable éxito profesional y económico llamado José Fructoso Vivas Vivas.

Fui invitado por un pintor de apellido Miliani. El edificio parece la sucursal del anterior Congreso de la República, encontré personas relacionadas con Rodríguez Araque, Canache, Nickens, Lepage, Bernal, Acosta Chirinos, en fin, todo un conglomerado. Habían convocado una reunión plena del condominio para decidir tres puntos: 1) Presentación de cuentas de Rodríguez Araque. 2) Posición en relación con los apagones. 3) Examen de la situación política nacional y de la isla.

Abierto el debate RA dice que durante los 14 años en que él ha administrado los fondos nunca había visto una crisis como la actual, cuando todo el mundo debe un realero, sobre todo (hizo una pausa, emitió un chillido y miró fijamente a Acosta Chirinos) personas recién llegadas al chavismo que se creen los dueños de todo.

AC ripostó llamando ladrón a quien lo acusó de mala paga, lo retó, mentó cuatro groserías y exhibió el primer revólver de la tarde. Nickens le dio un manotazo y le tumbó el arma que fue recogida por Canache.

En eso intervino la señora Betancourt y habló de la reconciliación, la paz y el entendimiento. El primo del ex alcalde Bernal amenazó con expropiar a todos los copropietarios y les dijo escuálidos, burgueses y acaparadores. Sacó de un bolsillo el librito azul de la CN y del otro, la novedosa ley de alquileres. La cosa se calmó un poco. No habiendo acuerdo, se pasó al segundo punto del orden del día.

Tomó la palabra un muchachón de apellido Ávila Vivas Morel y dijo que el caos de la electricidad era culpa de Cadafe, de Corpoelec, de Chávez. Que en los últimos 15 períodos que habían gobernado sus tíos, primos, abuelos y cuñados nunca se había observado tal caos. Los bautizó de ladrones de voltios, de pillos de la energía, de piratas y comecables.

Desde el fondo de la sala de fiestas, donde se celebraba la reunión, saltó un hombre con un pistolón que meneaba amenazadoramente, se identificó como Hugo Cabello Chacón. Era la segunda arma del día. Aquello se estaba pareciendo a Tombstone Arizona (el pueblo sin ley).

La esposa del pistolero, aterrorizada, le pidió guardar el arma y ambos se retiraron refunfuñando. Se oyó decir que volverían con 12 patrullas, 2 fiscales, 22 guardias, el Dibise, Indepabis, Sebin, DIM, la Negra Matea y 50 polos patrióticos. Tampoco hubo acuerdo.

Se pasó finalmente al último punto.

Durante un buen rato nadie pidió la palabra. Todos se miraban con desconfianza. Voces muy quedas, murmullos y confidencias prevalecieron.

La señora Lucena Socorro Oblitas Díaz, actuando como mediadora, sugirió votaciones cerradas para saber la opinión de la mayoría en torno al punto. No se sabe de dónde ni cómo aparecieron máquinas de votación y captahuellas. Para simplificar las cosas sólo había dos opciones. Votar por Chávez o votar en contra. Al final quedó 50% y 50%. Nadie gritó fraude. Finalmente, Pedro Keller Seijas León dijo, gritando eufórico, se los dije, se los dije, se los canté, hoy por hoy están empatados. Al rato la luz se fue de nuevo y la gente volvió a sus quehaceres. ¡Qué reunión mijito! (Verídico).

Por: EDUARDO SEMTEI ALVARADO.
Política | Opinión
EL NACIONAL
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