lunes, 19 de marzo de 2012

Nuestra principal industria va sin frenos por un desfiladero de corrupción, ineficiencia y pérdida de competitividad. Sus números son asombrosamente decepcionantes.

Nunca antes estuvo tan mal.

No sólo por el disparate de despedir a más de 18.000 técnicos y científicos de la más alta calidad, así lo han demostrado siendo ejecutivos de empresas petroleras en Estados Unidos, Europa, Asia y África, principalmente, o como accionistas de exitosas compañías de petróleo y minería en Colombia, Ecuador, Nicaragua y Panamá, entre otros países.


Sólo en los últimos años auditados, 2008, 2009 y 2010 ­sobre 2011 no hay cifras ni informes de auditoría­, extrañamente Pdvsa ha gastado en supuestas inversiones sociales más de 25.000 millones de dólares. Los convenios cambiarios entre la industria petrolera y el Banco Central son nefastos contra el presupuesto nacional y, por ende, contra el Situado Constitucional y la acción de gobierno de estados y municipios. Pdvsa sólo está obligada a venderle al instituto emisor los dólares que, convertidos en bolívares, requiera para su funcionamiento en Venezuela.

Todo lo demás queda en las arcas de la petrolera para el uso venático del Presidente.

Con los precios del barril superiores a 110 dólares, en este 2012 los ingresos brutos, las ventas, deben colocarse un poco por encima de 120.000 millones de dólares. La liquidación de dólares al Banco Central en alrededor de 20.000 millones de dólares, por lo tanto, le quedan al Presidente para su uso exclusivo y sin control algo más de 100.000 millones de dólares.

Las cuentas por cobrar a nuestros clientes, digamos Cuba y similares, pasaron de 9.000 millones (todo vendrá expresado en dólares americanos) a 20.000 millones de 2008 a 2010. Vendemos pero no cobramos. La deuda financiera es un desangre total, en 2008 cerramos con un endeudamiento de 13.780 millones y para finales de 2011 ya estábamos en 34.000 millones. En 3 años triplicamos las obligaciones mientras las inversiones en exploración y producción bajaron en 2008 de más de 12.000 millones a un poco menos de 7.000 millones en 2010. Las noticias internacionales hablan de una nueva y sensible baja para 2011. Es decir, más deuda y menos producción. Las pérdidas en refinación y comercio en Venezuela en 2010 fueron un poco más de 13.700 millones, dinero que muy bien pudo ser invertido en viviendas, carreteras, hospitales y escuelas.

La demagogia del Gobierno lo lleva a vender gasolina a precios insostenibles. A quemarlo. A regalarlo. Los acuerdos de suministro nos van atando inexorablemente, limitando nuestra capacidad para intervenir libremente en los mercados mundiales, para administrar con autonomía nuestra producción. Ya no somos un proveedor seguro y firme, abundante y sostenido, ahora somos simplemente piezas cautivas de algunos compradores. Para 2010 teníamos un acuerdo de suministro fijo con Cuba, América Latina y el Caribe de alrededor de 455.000 barriles diarios, que muchas veces no cobramos. Con China andamos a finales de 2011, según informes de la Asamblea Nacional, atados con 450.000 barriles diarios, y con Bielorrusia, en 100.000, para un gran total de más de 1 millón de barriles, compromisos que más que comerciales son políticos, usados para pagar la deuda del tristemente famoso Fondo Chino que el mandatario utiliza como le venga en gana. Compra lavadoras, aviones de guerra y cuanta cosa se le ocurra.

La nómina subió de 30.000 a 120.000 en 10 años, mientras la producción baja. Están asesinando nuestro futuro. Entonces, candidato, le pedimos salve a Pdvsa, salve a Venezuela.

Nuestro destino está asociado a su futuro como presidente.

Confiamos en usted. Hay un camino.


Por Eduardo Semtei.
El Nacional.

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