lunes, 5 de marzo de 2012

Nuestro vicepresidente es un hombre preciso. Concreto. Siempre va al fondo del asunto. Es de un lenguaje fino, puntual, casi matemático. Es sus años de muchacho universitario era un "encapuchado de lujo", un "tirapiedras" parecido a David, no Concepción, sino el que venció a Goliat.
Particularmente me llenan de fastidio aquellos políticos que andan siempre con vanidades, pleonasmos, galimatías, llenos de jerigonzas y lugares comunes. Me producen modorra.

Basta un ejemplo, para identificar lo prístino del verbo de nuestros líderes en Venezuela.

Tomemos una conversación al voleo. Lo relacionado con el "mesmo", con Mr. Stevan y su enfermedad, sus operaciones.

Sigan el curso de esta conversación que sostuviera con el Preciso. Aprendan algo.

Estimado Guagua, ¿cómo salió el líder de la operación? ­El comandante salió como estaba previsto. Todo transcurrió de acuerdo con el protocolo. El sitio de la operación estaba perfectamente ordenado y todo by the book.

¿Quiénes lo operaron? ­Señor Semtei, eso es ampliamente conocido. Un grupo de médicos formados por nacionales y extranjeros constituyeron un articulado team, un dream team, que alcanzó los objetivos preestablecidos en el tiempo calculado. Los especialistas actuaron con celeridad y confianza y el resto del grupo siempre estuvo atento a todo.

Entiendo muy bien, señor Guagua, y espero que toda Venezuela lo entienda tan claro como yo. Admirado vice, de verdad que me da pena con el Presidente del Brasil, o la Presidente de Argentina, o el mismo de Paraguay que son intervenidos quirúrgicamente o sufren de enfermedades y dejan a su pueblo sin saber nada de nada. Ni quién lo operó. Ni cuándo lo operaron. Ni quiénes son los médicos. Ni qué tipo de operación fue. Si tiene un tumor, jamás se sabrá. Esos tres personajes actúan como si el pueblo fuera pendejo, como si sus electores representaran simples marionetas a quienes no hay que informar de nada.

Son como unas copias deformadas de Fidel. Pero sigamos con el parte médico. Ahora que menciono ese asunto, recuerdo igualmente que el trío de que hablamos, Lula, Cristina y Lugo, tiene el tupé, la cachaza, las bolas, de informar a su pueblo los asuntos médicos; diagnóstico y pronóstico; tratamiento y evolución, no por intermedio de médicos bien formados, sino por unos pelagatos políticos, aventureros y sinvergüenzas, ajenos e ignorantes, no digamos de anatomía patológica, sino de los elementos más básicos de la biología de bachillerato. Qué distancia con nuestro líder. Los que quieran patria pregunten y pidan, que ustedes no saben si están por darle. Así habla nuestro Zaratustra.

Volviendo al tema, mi segundo al mando, ¿cuántos días de reposo están previstos? ­Ya lo hemos dicho un montón de veces. Qué fastidio con ustedes los escuálidos y majunches. El Presidente tendrá el descanso por el tiempo necesario, ni un segundo menos ni un segundo más. No estamos en la cuarta república, donde los permisos para que el Presidente saliera de la nación eran un simple chisme; día, hora y mes de salida y llegada. Con nosotros se alcanzó el clímax de la información. Hemos derrotado finalmente a la canalla, el cerco mediático, la entrepitura periodística. Viviremos.

Y el tumor ¿en qué parte exactamente era? ­Allí hemos sido como el agua de manantial, como la mañana sin nubes. El tumor lo tenía en la barriga, exactamente entre pecho y espalda por decir de este a oeste y, más concretamente, entre el cuello y las rodillas, por hablar de norte y sur.

Y el comandante presidente le dijo: Vete desgraciado. Sal de mi cuerpo. Dicho y hecho.

Alguna palabra de despedida, mi sucesor.

No para nada. Todo está claro.

Por Eduardo Semtei.
El Nacional.
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